Alternativa para Alemania logra un resultado histórico en Alemania: obtuvo el 43,8% en las elecciones regionales

Ulrich Siegmund durante la noche electoral de AfD - Ronny Hartmann/AFP/Getty Images.
El 6 de septiembre de 2026, en Sajonia-Anhalt, Alternativa para Alemania (AfD) sacó 43,8% de los votos. Es el mejor resultado de un partido en ese Estado desde 1990. La autoridad electoral lo confirmó el 22 de septiembre: 39 de 83 bancas. En 2021 había sacado 20,8% y 23 escaños. Ahora más que duplicó.
La , que gobernaba, cayó a 17,2% y 15 bancas. El quedó en 9,3%, Los Verdes en 8,9%, La Izquierda en 8,6% y el BSW, el partido de Sahra Wagenknecht, en 5,3%. Votó el 77,8% del padrón, la participación más alta en una elección regional de Sajonia-Anhalt desde la reunificación. AfD fue primera fuerza en los 218 municipios y se quedó con 38 de 41 distritos uninominales.
Quedó a tres bancas de la mayoría absoluta (42). El resto de los partidos, salvo el BSW, dijo que no va a coaligarse. El candidato a ministro-presidente fue Ulrich Siegmund, 36 años, de Tangermünde. Quiere gobernar solo. Dijo que también lo haría con una banca de más.
Qué es AfD
No nació como un partido de un solo tema, y después sí se volvió uno. Lo fundaron en 2013 economistas y profesores que rechazaban el euro y los rescates a otros países. El disparador visible fue 2015: la apertura de fronteras bajo Angela Merkel y la llegada masiva de solicitantes de asilo. Desde entonces el núcleo es este: Alemania no puede, no debe y no quiere absorber esa . El resto del programa se arma alrededor.
El documento de principios lo dice sin rodeos. AfD se declara a favor de una Leitkultur alemana (cultura rectora) y trata al multiculturalismo como una amenaza al orden social y a la nación como unidad cultural. Quiere más hijos de la población local, no “ masiva” para tapar el hueco demográfico. Propone préstamos sin interés para que las familias compren vivienda, que se reducen con cada hijo. Defiende el matrimonio y la familia como los entiende el artículo 6 de la Ley Fundamental. Rechaza la ideología de género: dice que niega la diferencia sexual y disuelve la familia, y que el lenguaje “inclusivo” (el famoso *gendern*) estropea el alemán. En las escuelas de Sajonia-Anhalt el plan de 100 días de Siegmund pedía sacar las banderas arcoíris y dejar la bandera federal.
Sobre Europa: no es “fuera de Europa”. Es fuera de esta Unión. El programa federal habla de volver a un “Europa de las patrias”: mercado común, fronteras exteriores cerradas, nacional. Rechaza el Pacto Verde, la unión de transferencias del euro y el euro digital. El asilo, dice, se tramita fuera de Alemania, en centros de la región de origen. Quien entre por un país seguro no tiene derecho a pedir asilo en Alemania: es el artículo 16a de la Constitución, que el partido acusa de haber sido ignorado desde 2015.
Remigración
La palabra que más ruido hace es remigración. El 29 de enero de 2024 el comité federal de AfD la definió por escrito: medidas e incentivos, dentro de la ley, para devolver a su país a extranjeros que no tienen derecho a quedarse. Calculan unos 250.000 con orden de salida firme que no se ejecuta. También quieren que el permiso humanitario dure solo mientras exista el motivo de huida: si en el país de origen hay otra vez paz, se acaba. AfD niega, en ese mismo papel, que pretenda expulsar a alemanes con pasaporte o a extranjeros con residencia legal. Eso es lo que el partido dice que es. Lo que el resto de la política alemana oye es otra cosa: un proyecto de dar vuelta la de 2015.
En Sajonia-Anhalt el programa de gobierno (ellos no lo llaman programa electoral) suma: más plazas de internación para deportar, trabajo obligatorio para solicitantes de asilo, clases aparte para hijos de quienes tienen residencia precaria, fin de los programas voluntarios de acogida. Siegmund habló de “cultura de despedida” en lugar de “cultura de bienvenida”.
Por qué creció
El voto no salió de la nada. Sajonia-Anhalt es un Estado del este, con sueldos más bajos, pueblos que se vacían y una memoria distinta de 1990. La gente que se quedó vio, en diez años, tres cosas a la vez: fronteras que no se controlan, energía más cara después del cierre nuclear y de las al gas ruso, y un Estado que gasta tiempo y plata en sermones.
El sermón tiene forma concreta. En las escuelas, el lenguaje forzado y las banderas. En la radio pública, el canon de lo que se puede decir. En los presupuestos, líneas para “promoción de la democracia”, género y clima, mientras las listas de espera de vivienda y las densidades en los albergues de asilo son el dato de todos los días. Una parte grande del electorado dejó de tragarlo. No es un secreto de consultora: la participación saltó 17 puntos respecto de 2021. Quien no votaba, esta vez votó. Y votó AfD.
El partido les habla en ese idioma. Menos ministerios. Corte a fundaciones partidarias y a ONGs de “democracia”. Comisión investigadora del . para el carnet de conducir de los aprendices. Jardines de infantes gratis, cuando el presupuesto lo permita (Siegmund ya dijo que no es todo de un día para el otro). En energía, contra el “Green Deal” y contra tratar el clima como religión de Estado. En cultura, “más Bismarck, menos Hitler”: ampliar la memoria alemana más allá de 1933-1945. Eso está en el Grundsatzprogramm.
Las peleas que no se van
Hay un hecho institucional, no un apodo. El Verfassungsschutz de Sajonia-Anhalt (la oficina de protección de la Constitución del Estado) clasifica a la AfD local como extremista comprobada. Esa etiqueta es la que usan , , Verdes e Izquierda para justificar el cordón: no se sientan a una mesa. El BSW sí habló de sondeos. Siegmund los rechazó y dijo que habla con diputados sueltos. También dijo que no le asustan unas elecciones nuevas.
Otra pelea: en noviembre de 2023, en Potsdam, hubo una reunión sobre remigración de la que se filtró un plan más duro, incluyendo a ciudadanos con pasaporte. Siegmund dio ahí una charla sobre “Visión 2026”. AfD responde que su papel oficial no contempla expulsar alemanes. El resto de los partidos usa Potsdam como prueba de que el papel oficial es la versión para la vitrina.
Siegmund, además, estuvo en la mira por un segundo sueldo como asesor de un diputado federal de su partido. En campaña no le movió el amperímetro.
Qué queda
AfD ganó la elección y no tiene gobierno. 39 bancas no alcanzan. El resto del arco se niega. Sajonia-Anhalt puede quedar meses con un ejecutivo en minoría, con una gran coalición anti-AfD inestable, o ir a otra elección. El número, de todos modos, ya está: en un Estado alemán, el partido que pide cerrar fronteras, cortar el sermón cultural y devolver a quien no hizo el correcto tramite, sacó más votos que , , Verdes e Izquierda juntos.
Señales de sesgo en esta pieza
Misma metodología que en coberturas de terceros: las 7 categorías se evalúan sobre el título y el cuerpo de esta pieza de Fundado. No es una medición ideológica del medio: es trazabilidad de señales ancladas en el texto.
Sin señales detectadas en esta pieza según la metodología. Eso no demuestra objetividad: solo indica que no hallamos una señal anclada en este texto.
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