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EE. UU. e Irán vuelven a tensar la cuerda y Ormuz permanece bloqueado

Resumen basado en fuentes

A casi seis meses del conflicto, EE. UU. prepara duras sanciones contra Irán mientras el tránsito en el estrecho de Ormuz continúa colapsado, con un flujo que cayó de 20 a 8 millones de barriles diarios. Pese a habilitar el paso de petroleros iraquíes tras gestiones de Bagdad, Teherán advirtió una respuesta devastadora ante las nuevas medidas de Washington previstas para el lunes.

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stados Unidos e Irán volvieron a elevar la tensión este sábado, mientras Washington prepara nuevas sanciones contra Teherán y el tránsito por el estrecho de Ormuz continúa muy por debajo de los niveles normales. La guerra se acerca a los seis meses sin un acuerdo definitivo y con ambos gobiernos todavía lejos de una salida. El dato que más preocupa al mercado está en Ormuz. Antes de la guerra atravesaban el estrecho más de 20 millones de barriles de petróleo por día. Ahora el flujo cayó a unos 8 millones, según Reuters. El viernes apenas siete buques de commodities cruzaron el paso, aproximadamente la mitad que el día anterior. No significa que Ormuz esté completamente cerrado. De hecho, Irán autorizó este sábado el paso de varios buques petroleros iraquíes después de gestiones diplomáticas de Bagdad. Pero el tráfico sigue muy restringido y la incertidumbre es suficiente para mantener bajo presión al mercado energético. Washington aumenta la presión La Casa Blanca prepara para el lunes una nueva ronda de sanciones que podría convertirse en una de las más duras aplicadas contra Irán. El problema para Washington es que China compra aproximadamente el 80% de las exportaciones petroleras iraníes, por lo que endurecer la presión también puede abrir otro frente con Pekín. Irán respondió que cualquier nueva amenaza estadounidense tendrá una respuesta "devastadora", mientras distintas figuras del gobierno muestran posiciones cada vez más contrastantes: los sectores militares mantienen una postura de confrontación, mientras el presidente Masoud Pezeshkian y el titular del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, remarcan el fuerte costo económico de la guerra y la necesidad de una salida diplomática. El petróleo vuelve a ser el termómetro El conflicto ya está teniendo un efecto directo sobre los precios. El Brent llegó a US$93,78 por barril esta semana y los mercados siguen incorporando el riesgo de una interrupción prolongada del suministro. Ahí está el verdadero peligro de la situación actual: no hace falta que Estados Unidos e Irán vuelvan inmediatamente a una gran ofensiva para que el conflicto siga afectando al resto del mundo. Mientras Ormuz permanezca parcialmente paralizado, aumentan los costos para productores, navieras y consumidores. Por ahora, la diplomacia sigue abierta, pero la presión también aumenta. Washington prepara nuevas sanciones y Teherán mantiene su capacidad para condicionar uno de los principales corredores energéticos del planeta. La próxima gran prueba será el lunes, cuando entren en escena las nuevas medidas estadounidenses y se vea cómo responde Irán.

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