—°
MundoSociedad· El País América

Testimonios del devastador terremoto que sacudió con fuerza el oeste de Colombia

Imagen Ilustrativa - Cortesia de Fundado.

Artículo original · El País América

Origen del artículo: EspañaIdioma original: español

Resumen basado en fuentes

La tierra rugía, como si hubiera un motor encendido debajo del asfalto. Que este terremoto, más largo y más fuerte que el de Armenia de hace 27 años, el más duro que he vivido yo, que tengo 51 años, y los tres adolescentes que me acompañan en el carro, por fin terminó y estamos bien. Pasan algunas ambulancias y carros de bomberos.

Versión fundamentada0 comentarios

Versión fundamentada

Según El País América (11 de agosto de 2026).

  • Creí que se había explotado una llanta. Estaba manejando, mi hija iba como copiloto y llevaba a otros dos niños vecinos en el asiento de atrás.
  • Bajé el vidrio para escuchar mejor. La tierra rugía, como si hubiera un motor encendido debajo del asfalto. Siquiera estaba en ese momento con mi hija.
  • ¿Esto cuándo se va a acabar? Siquiera estoy en este momento cogida de la mano de mi hija.
  • Hay que avisar que estamos bien. Tomo el celular, pero mi hija de 14 años asume el control.
  • Llega otro mensaje de mi esposo. Dice que Selva, nuestra perrita, no aparece. Fuente: https://elpais.com/america-colombia/2026-08-11/los-carros-bailaron-y-la-tierra-rugio.html

Del medio

Creí que se había explotado una llanta. Estaba manejando, mi hija iba como copiloto y llevaba a otros dos niños vecinos en el asiento de atrás. Todos los días los transporto al colegio. Estábamos, en la lenta fila de carros de cada día, cuando sentí un jalón hacia la derecha. “Se estalló una llanta”, pensé. Pero luego: “no sonó”. Después vi que el carro de adelante bailaba de un lado a otro y que los demás se movían como en los videos que circulan en redes cuando ocurren terremotos en Japón. Me sentí en Japón. Eso fue lo que pensé. “Este es un terremoto tan fuerte como los que sacuden a Japón ”.

Mi hija dijo: “está temblando”. Uno de los niños preguntó: “¿nos bajamos? " Dije que no. Si algo caía, el techo del carro nos protegería, aunque no estábamos al pie de ningún edificio. Del celular empezó a sonar un pitido de alerta. Pisé el freno hasta el fondo. Con una mano tenía fuerte el timón, con la otra la mano de mi hija.

Bajé el vidrio para escuchar mejor. La tierra rugía, como si hubiera un motor encendido debajo del asfalto. Siquiera estaba en ese momento con mi hija.

Iba a decir: “Ya pasó”, pero el movimiento arreció. Les dije: “respiremos todos profundo, respiremos despacio”. Lo dije fuerte, pero en realidad era un mensaje para mí: los chicos estaban tranquilos y a mí me temblaba todo. El reloj del radio marcaba las 7.34 a. m.

¿Cuánto dura un temblor? La eternidad que alcanza para que en la mente aparezcan uno a uno los rostros de la gente que uno quiere, y que sus imágenes se superpongan con las d el terremoto del Quindío, del 25 de enero de 1999, o las de Venezuela de hace un mes. La mente divaga mientras el cuerpo se paraliza del terror, haciendo la tarea de respirar, que es la de sobrevivir, y contar los segundos para que el tiempo pase, las piernas dejen de temblar y el piso deje de moverse.

¿Esto cuándo se va a acabar? Siquiera estoy en este momento cogida de la mano de…

Original del medio

Probabilidad de asistencia IA

5%

Muy bajo

  • ·Poca alineación léxica entre titular y cuerpo

Estimación heurística del original del medio (muletillas, variación sintáctica, especificidad). No es prueba forense ni acusa al periodista.

Señales de sesgo en esta pieza

Nivel de señales observables en el texto. No representa una medición ideológica ni una evaluación general del medio.

Sin señales detectadas según la metodología. Eso no demuestra objetividad del medio: solo indica que no hallamos una señal anclada en esta pieza.

Más en Fundado

MundoSociedad

Otras piezas con el mismo alcance o tema.

Comunidad

Debate

Sin comentarios

Opinión libre. Si citás un dato, sumá una fuente — se destaca en el hilo.

Todavía no hay comentarios

Sé el primero en aportar. Si afirmás un hecho, una fuente suma.