Más de 10.000 años de arte rupestre: la Puna jujeña conserva uno de los archivos culturales más antiguos de Argentina

Pinturas rupestres de Inca Cueva, Jujuy - Archivo Público
Las pinturas más antiguas de Inca Cueva tienen más de 10.000 años. Están a unos 3.600 metros de altura, en una quebrada de la Puna jujeña, departamento Humahuaca, cerca de Tres Cruces. Ahí vivieron, durante milenios, cazadores y recolectores que pintaron las paredes y dejaron fogones, pozos y herramientas.

Cómo se sabe esa edad. No es una estimación a ojo. Los arqueólogos fecharon por radiocarbono los restos de ocupación pegados a las pinturas: carbón, basura doméstica, el piso de una vivienda excavada en el suelo. María Mercedes Podestá y Carlos Aschero publicaron que las primeras pinturas de Inca Cueva —y otras parecidas en Antofagasta de la Sierra, Catamarca— se hicieron entre hace unos 10.600 y 8.900 años. En el abrigo Inca Cueva-4, esa vivienda se dató en torno a 9.900 y 9.230 años. Un basural junto a la casa dio unos 10.620 años en la base y 9.650 en el medio. Con esos números armaron una secuencia de estilos que, con interrupciones, cubre unos 10.000 años.
Las pinturas más viejas son geométricas y simples: hileras de puntos, rayas, formas en U invertida, peines, tramas. No hay escenas de caza como en Cueva de las Manos, en Santa Cruz. Más tarde, en otros abrigos de la misma puna, aparecen llamas y figuras humanas. En Hornillos 2, cerca de Susques, hay arte figurativo de hace unos 9.000 a 8.000 años.
El sitio no es un hallazgo de ahora. Eric Boman lo describió a principios del siglo XX. Desde los años 60 se excavó con método; Aschero dirigió las campañas más largas. Inca Cueva-4 tiene unos 17 metros de boca y 6 de profundidad. A unos cientos de metros está Inca Cueva-1, un alero de más de 50 metros. La quebrada entera mide unos 2,5 kilómetros y entra en la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio Mundial de la desde 2003.

El 4 de diciembre de 2025, en el Cabildo de San Salvador de Jujuy, se presentó el libro Inca Cueva. Arte rupestre de la Quebrada de Inca Cueva, editado por la Fundación de Historia Natural Félix de Azara. Lo firman Lucas Gheco, Marcos Tascon, Matías Landino, Eugenia Ahets Etcheberry, Humberto Mamani, Marcos Quesada y Fernando Marte (, Universidad Nacional de San Martín, Catamarca, Jujuy y Patrimonio provincial). El Ministerio de Cultura y Turismo de Jujuy impulsó el relevamiento y el estudio químico de las pinturas.
Ese libro no “descubre” los 10.000 años. Los mide de otra manera: de qué están hechas las pinturas, cuántas mezclas hay, cómo cambian con el tiempo y en qué estado está la roca. Trabajos anteriores en Inca Cueva-4 ya habían identificado minerales de hierro y plomo en los rojos, y manganeso en los negros.
También se habló de cuidado. En noviembre de 2025 Patrimonio de Jujuy encontró en el sitio flores incrustadas, restos de fogones y pisoteo. Las paredes siguen ahí. El libro sirve, entre otras cosas, para saber qué hay que conservar.
Señales de sesgo en esta pieza
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