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El Gobierno flexibiliza el acceso al crédito en dólares para empresas: los detalles de la medida
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Origen del artículo: ArgentinaIdioma original: español
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El Gobierno anunció una flexibilización del régimen que regula los créditos en dólares para empresas.
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El Gobierno anunció una flexibilización del régimen que regula los créditos en dólares para empresas. La medida, presentada este jueves por el ministro de Economía, Luis Caputo, amplía de manera significativa el universo de compañías que podrán acceder a financiamiento bancario en moneda extranjera y busca poner a trabajar una parte de los dólares que hoy permanecen depositados en el sistema financiero.
Hasta ahora, los bancos podían utilizar sus depósitos en dólares para financiar principalmente a empresas que generaban ingresos en esa misma moneda o que contaban con una garantía de una compañía que los generara. Con el nuevo esquema, esa restricción se flexibiliza y el crédito podrá llegar a empresas que no necesariamente tengan ingresos en dólares.
El cambio alcanza a personas jurídicas, es decir, empresas. Por ahora, no incluye a las personas humanas.
Qué cambia para los bancos
La flexibilización no significa que los bancos puedan prestar libremente todos los dólares que tienen depositados.
El Gobierno anunció que las entidades podrán destinar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a préstamos para empresas, dentro de un marco de medidas macroprudenciales destinado a limitar los riesgos sobre el sistema financiero.
Además, el esquema estará acompañado por exigencias de capitales mínimos y límites a la exposición crediticia, según explicó Caputo. La implementación será complementada por una nueva regulación del Banco Central.
La idea es ampliar el crédito sin desarmar los resguardos que existen sobre el sistema financiero.
Y acá está uno de los puntos centrales de la medida: el Gobierno no está eliminando las restricciones prudenciales sobre el crédito en dólares, sino ampliando el universo de empresas que pueden acceder a él dentro de límites determinados.
De los exportadores a todas las empresas
El cambio puede parecer técnico, pero tiene una consecuencia bastante concreta.
Una empresa que factura principalmente en pesos y que hasta ahora tenía dificultades para acceder a un préstamo bancario en dólares podría, bajo el nuevo esquema, obtener ese financiamiento.
Esto abre una vía de crédito que hasta ahora estaba mucho más vinculada a compañías con generación propia de divisas.
El Gobierno sostiene que el cambio responde, entre otras cosas, a un pedido de sectores productivos como la industria automotriz y la construcción, para los que el costo del financiamiento en pesos puede resultar demasiado elevado para determinados proyectos.
Caputo también vinculó la medida con la intención de que los dólares que permanecen fuera del circuito financiero formal ingresen al sistema bancario.
La apuesta por los dólares que están fuera del sistema
La lógica oficial es bastante sencilla: para que haya más crédito tiene que haber más ahorro disponible para prestar.
Según explicó Caputo, una parte importante de esos dólares ya existe, pero permanece fuera del circuito productivo y financiero. Si los bancos pueden prestar una porción mayor de sus depósitos en dólares, tendrán más margen para ofrecer mejores rendimientos a quienes mantienen esos ahorros depositados.
La apuesta, entonces, es generar un círculo:
más depósitos, más capacidad prestable, más crédito, más inversión y actividad.
El Gobierno vincula este mecanismo con su estrategia de formalización de ahorros y con el proyecto de Inocencia Fiscal, que busca incentivar que fondos que hoy permanecen fuera del sistema ingresen al circuito formal.
La idea es que el dólar deje de estar simplemente guardado y pueda convertirse también en una fuente de financiamiento para la economía real.
¿Qué pasa con los dólares que reciben las empresas?
Otro punto importante del anuncio es el destino de los fondos.
Las empresas que accedan a estos préstamos deberán liquidar los dólares en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC).
Según explicó Caputo, el mecanismo busca evitar que la ampliación del crédito genere un efecto multiplicador sobre la demanda de dólares y, al mismo tiempo, aumentar la oferta de divisas en el mercado.
En términos simples: el banco presta dólares, la empresa los recibe y los liquida en el mercado cambiario en lugar de utilizarlos directamente fuera de ese circuito.
Eso permite que el crédito en dólares tenga, además, un efecto sobre el mercado cambiario.
El riesgo que no desaparece
La flexibilización también tiene una contracara que no conviene perder de vista.
Una empresa que toma deuda en dólares pero genera la mayor parte de sus ingresos en pesos queda expuesta al riesgo cambiario. Si el peso se deprecia significativamente, el valor de la deuda expresado en pesos aumenta y puede complicarse su capacidad de repago.
Ese riesgo es precisamente una de las razones por las que históricamente Argentina mantuvo fuertes restricciones al crédito en moneda extranjera para quienes no generan divisas.
Ahora bien, que exista ese riesgo no significa que cualquier empresa que facture en pesos esté necesariamente en una situación vulnerable. Una compañía puede tener activos dolarizados, ingresos futuros vinculados al dólar, cobertura cambiaria u otras herramientas para administrar esa exposición.
El punto es otro: la nueva regulación amplía el acceso al crédito en dólares, pero no elimina el riesgo de descalce de moneda. Por eso el límite del 15%, las exigencias de capital y los límites de exposición anunciados por el Gobierno son una parte central del esquema.
Una medida con una apuesta de fondo
Más allá de la letra chica regulatoria, el anuncio forma parte de una apuesta más amplia del Gobierno: avanzar hacia una economía en la que el dólar tenga un papel mayor dentro del sistema financiero, sin que eso implique abandonar los mecanismos destinados a preservar la estabilidad bancaria.
El objetivo declarado es que los dólares depositados en los bancos puedan financiar empresas, inversión y producción en lugar de permanecer inmovilizados.
La medida, por sí sola, no garantiza que aparezca crédito barato ni que las empresas comiencen automáticamente a invertir. Eso dependerá de las tasas, de la demanda de financiamiento, de las expectativas económicas y, sobre todo, de que las compañías puedan asumir deuda en dólares sin quedar expuestas a un descalce que después termine convirtiéndose en un problema para ellas o para el sistema financiero.
Pero el cambio regulatorio es concreto: el Gobierno amplió el universo de empresas que pueden acceder al crédito bancario en dólares y habilitó a los bancos a utilizar hasta el 15% de sus depósitos en esa moneda para financiar a personas jurídicas, bajo un esquema de límites y controles prudenciales.
Ahora empieza la parte interesante: ver si esos dólares efectivamente salen de las cuentas, llegan a las empresas y terminan transformándose en inversión, producción y empleo.
Fuentes: · https://www.youtube.com/watch?v=ZyhTe13oB7Y
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