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El "Gandalfazo" frente a Peter Thiel: Palantir, Tolkien y el poder de ver

El “Gandalfazo” frente a Peter Thiel: Palantir, Tolkien y el poder de ver - Archivo Público

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Resumen

Una escena insólita ocurrió el lunes 17 de agosto en Barrio Parque: un grupo de manifestantes vestidos como Gandalf se plantó frente a la residencia porteña de Peter Thiel, con túnicas, barbas y sombreros, y una bandera que resumía toda la protesta: “You shall not pass” (“No…

Una escena insólita ocurrió el lunes en Barrio Parque: un grupo de manifestantes vestidos como Gandalf se plantó frente a la residencia porteña de Peter Thiel, con túnicas, barbas y sombreros, y una bandera que resumía toda la protesta: “You shall not pass” (“No pasarás”). La escena no era solamente una provocación creativa: apuntaba directamente al universo personal y empresarial del magnate.

¿Por qué Gandalf?

Porque el chiste tiene una segunda capa.

Thiel cofundó Palantir Technologies, cuyo nombre proviene de las palantíri de El Señor de los Anillos: las llamadas “piedras videntes”, objetos capaces de observar acontecimientos a distancia. El propio universo empresarial de Thiel está cargado de referencias a Tolkien; otras firmas vinculadas a él llevan nombres como Valar Ventures y Mithril Capital.

Por eso la protesta hizo algo especialmente eficaz: respondió a Thiel utilizando el mismo lenguaje cultural que él eligió para nombrar parte de su propio imperio tecnológico.

Thiel eligió Palantir.

Ellos eligieron a Gandalf.

Y Gandalf le respondió: “You shall not pass”.

La frase pertenece a la escena en la que Gandalf enfrenta al Balrog en el puente de Khazad-dûm. Trasladada a Palermo Chico, deja de ser una línea cinematográfica y se convierte en una frontera política: “hasta acá llegás”.

En Tolkien, un palantír permite ver a distancia.

En el mundo real, Palantir desarrolla sistemas capaces de integrar enormes cantidades de información, encontrar relaciones y proporcionar una visión operativa para organismos de defensa, inteligencia y seguridad. Su plataforma Gotham fue desarrollada precisamente para esos ámbitos.

Y ahí aparece otra referencia curiosa: Gotham tampoco es Tolkien, sino la ciudad de Batman. La empresa utiliza ese nombre para una de sus plataformas centrales de inteligencia y defensa.

De Palantir a la discusión sobre el “tecnoautoritarismo”

La protesta, sin embargo, no se explica únicamente por Tolkien.

El desembarco argentino de Thiel se produjo mientras se conocía su compra de aproximadamente US$76 millones en acciones de Vista Energy, equivalente a de la compañía, uno de los grandes operadores privados de . Reuters vinculó directamente la manifestación con esa inversión.

Para sus críticos, la cuestión excede a una inversión petrolera: Thiel reúne capital, tecnología, influencia política y empresas vinculadas a sectores estratégicos.

Ahí aparece una preocupación mucho más amplia: qué ocurre cuando herramientas privadas capaces de integrar, analizar y cruzar enormes cantidades de datos se convierten en infraestructura para Estados, ejércitos y agencias de seguridad.

“Tecnoautoritarismo” es una interpretación política, no una categoría que permita afirmar automáticamente que Palantir sea una empresa autoritaria. Pero el debate que la palabra intenta resumir es real: cuánto poder de observación y decisión debería concentrarse en sistemas tecnológicos privados, y qué controles democráticos deberían acompañarlo.

La ideología de Thiel agrega otra capa

La controversia tampoco surge de la nada.

En su ensayo de 2009, The Education of a Libertarian, Thiel escribió: “I no longer believe that freedom and democracy are compatible” (“ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”). En el mismo texto plantea que el objetivo de los libertarios debería ser encontrar una forma de escapar del alcance de la política mediante nuevas tecnologías.

Eso no demuestra que Thiel sea partidario de una dictadura ni convierte automáticamente a Palantir en una herramienta autoritaria. Pero ayuda a entender por qué sus críticos leen su actividad empresarial y tecnológica como algo más político que una simple búsqueda de rentabilidad.

El significado oculto del “Gandalfazo”

Quizás por eso la protesta funcionó tan bien.

No necesitó un discurso de veinte minutos sobre , vigilancia o concentración de capital.

Utilizó una barba blanca, una canción de cancha y una referencia que millones de personas reconocen.

La protesta convirtió una disputa económica y tecnológica en una imagen fácil de entender: una sociedad intentando poner un límite al avance de una determinada forma de poder.

Y quizá esa sea la lectura más profunda de todo el episodio.

No hace falta convertir a Peter Thiel en Sauron ni a los manifestantes en héroes.

La pregunta interesante está en otro lugar:

¿Quién mira a quién cuando la tecnología permite ver cada vez más?

En Tolkien, el problema de las palantíri no era simplemente que permitían mirar lejos. Era que el poder de ver también podía convertirse en una forma de poder sobre aquello que se observa.

Por eso el “Gandalfazo” fue mucho más que un cosplay.

Fue una protesta argentina contra Peter Thiel utilizando, con bastante precisión, el propio lenguaje fantástico con el que Thiel bautizó parte de su mundo real.

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Señales de sesgo en esta pieza

Misma metodología que en coberturas de terceros: las 7 categorías se evalúan sobre el título y el cuerpo de esta pieza de Fundado. No es una medición ideológica del medio: es trazabilidad de señales ancladas en el texto.

Sin señales detectadas en esta pieza según la metodología. Eso no demuestra objetividad: solo indica que no hallamos una señal anclada en este texto.

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