La Cámara de Diputados aprobó este miércoles la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El proyecto busca separar al BCRA de las cuentas del Estado, limitar la emisión para financiar al Tesoro y darle más independencia a la autoridad monetaria. Todavía falta el Senado, pero el cambio propuesto toca uno de los problemas más repetidos de la economía argentina.
Con 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones, Diputados dio media sanción este 26 de agosto al proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Ahora la iniciativa deberá ser tratada por el Senado. Por lo tanto, todavía no es ley.
La reforma tiene una idea bastante fácil de resumir: que el Banco Central se ocupe de cuidar la moneda y que el Gobierno tenga que financiar sus gastos sin recurrir a la emisión del BCRA.
El proyecto modifica la Carta Orgánica vigente desde 1992 y reformada en profundidad en 2012. Aquella modificación había ampliado considerablemente los objetivos del Banco Central, incluyendo estabilidad monetaria y financiera, empleo y desarrollo económico con equidad social. El nuevo texto vuelve a poner en primer lugar la preservación del valor de la moneda.
Pero la parte más fuerte está en otro lugar.
El Tesoro ya no podría pedirle plata al Banco Central
Actualmente existe un mecanismo llamado Adelantos Transitorios, mediante el cual el BCRA puede financiar al Gobierno nacional dentro de determinados límites. El propio Banco Central explica que la Carta Orgánica vigente permite adelantos equivalentes a una parte de la base monetaria y de los recursos en efectivo del Gobierno.
La reforma directamente elimina ese mecanismo.
Además, prohíbe que el BCRA otorgue préstamos al Estado nacional, a las provincias, a la Ciudad de Buenos Aires y a los municipios. También impide que compre directamente nueva deuda del Tesoro en el mercado primario.
Dicho sin vueltas: el Gobierno no podría acudir al Banco Central para conseguir pesos nuevos con los que financiar su déficit.
Eso no significa que el Banco Central deje de emitir dinero. Va a seguir emitiendo pesos, manejando la liquidez, interviniendo en el mercado y administrando la política monetaria.
Lo que cambia es quién puede pedirle dinero.
El Tesoro tendría que financiarse con sus propios ingresos, con deuda o con financiamiento externo. La emisión del Banco Central dejaría de ser una vía legal disponible para cubrir el agujero fiscal.
Y ésta es probablemente la parte más importante de toda la reforma.
¿Por qué importa tanto?
Porque durante décadas Argentina tuvo una relación muy fuerte entre déficit fiscal y emisión.
Cuando el Estado gastaba más de lo que recaudaba, una de las formas de cubrir esa diferencia podía terminar pasando por el Banco Central.
La reforma intenta cerrar esa puerta.
No garantiza por sí sola una inflación baja, porque la inflación no depende de una sola ley. Pero sí elimina uno de los mecanismos mediante los cuales el déficit podía terminar transformándose en emisión.
El Gobierno busca, en definitiva, que una regla que hoy depende de la política económica quede mucho más protegida por ley.
También quiere cambiar qué se considera una “ganancia” del BCRA
Este punto parece bastante técnico, pero es importante.
El Banco Central puede tener una ganancia contable sin haber recibido efectivo.
Por ejemplo, si tiene un activo en dólares y ese activo vale más pesos porque cambió el tipo de cambio, puede aparecer una ganancia en sus cuentas aunque el BCRA no haya vendido ese activo.
La reforma busca que esas ganancias no puedan repartirse automáticamente al Tesoro.
El nuevo esquema prioriza las utilidades efectivamente realizadas y líquidas y manda determinados resultados no realizados —incluidos los relacionados con la valuación de moneda extranjera y oro— al patrimonio o a reservas.
La idea es bastante sencilla: que el Estado no pueda sacar plata del BCRA sobre la base de una ganancia que todavía existe solamente en los papeles.
Primero se fortalece el Banco Central; después, y bajo condiciones más estrictas, se pueden distribuir resultados.
¿Y qué pasa con las Letras del Tesoro que ya están en el BCRA?
Acá hay que distinguir pasado y futuro.
La reforma no hace desaparecer de golpe las Letras Intransferibles que ya existen. Esos títulos forman parte del balance del Banco Central desde hace años y son una de las consecuencias de la relación financiera que existió entre el Tesoro y el BCRA.
Los fundamentos del proyecto señalaban que el stock nominal había llegado a unos USD 69.400 millones a abril de 2025.
La idea del nuevo esquema es ir limpiando esa relación y evitar que vuelva a repetirse.
Esto ya empezó antes de la reforma. El Gobierno y el BCRA vienen utilizando recursos para recomprar esas letras y mejorar el balance del Banco Central.
Por eso la nueva Carta Orgánica funciona también como una forma de ponerle un cierre legal a un problema acumulado durante años.
Las reservas tampoco quedan “libres” para el Gobierno
Otro punto que generó confusión es el tratamiento de las reservas internacionales.
La reforma no significa que el Gobierno pueda disponer libremente de las reservas del Banco Central.
El BCRA conserva esos activos dentro de su propio patrimonio y puede utilizarlos para sus operaciones. El nuevo texto, además, le permite utilizar determinados activos como garantía de operaciones financieras propias del Banco Central.
La diferencia es importante.
Una cosa es vender reservas para financiar al Estado.
Otra es que el Banco Central utilice un activo como garantía para conseguir financiamiento o realizar una operación monetaria.
La primera implica desprenderse del activo. La segunda no necesariamente.
El objetivo es que el Banco Central tenga más herramientas financieras sin convertir esas reservas en una caja fiscal.
Más dificultades para remover a los directores
La reforma también busca fortalecer la independencia de las autoridades del BCRA.
Los directores tendrían causales de remoción más específicas y, para separarlos del cargo, se necesitaría el acuerdo de las dos cámaras del Congreso con una mayoría de dos tercios de los miembros presentes.
También desaparece la participación permanente del ministro de Economía —o su representante— en las reuniones del Directorio con voz pero sin voto.
La intención es clara: que una discusión política con el Gobierno no sea suficiente, por sí sola, para sacar a una autoridad monetaria.
Lo que no hace la reforma
No establece una “emisión cero”.
No elimina al Banco Central.
No congela las reservas.
No garantiza automáticamente inflación baja.
Y tampoco hace desaparecer de un día para otro toda la deuda que el Estado tiene con el BCRA.
Lo que hace es bastante más concreto: cierra el principal canal legal de financiamiento monetario del Tesoro y cambia las reglas para que el patrimonio del Banco Central no vuelva a utilizarse fácilmente como una extensión de las cuentas públicas.
Eso es lo verdaderamente importante.
El BCRA ya viene siguiendo una política de mayor disciplina monetaria y saneamiento de su balance. En sus documentos oficiales, la entidad señala que durante esta etapa se eliminaron los pasivos remunerados, se fortaleció el balance y comenzaron a recomponerse las reservas.
La reforma busca que ese proceso no dependa únicamente de la voluntad de una administración.
Si finalmente el Senado la aprueba, Argentina tendrá un Banco Central con un mandato monetario más definido, menos herramientas para financiar al Estado y mayores restricciones para transferir recursos desde su balance al Tesoro.
En un país donde durante décadas el déficit terminó muchas veces golpeando directamente a la moneda, el mensaje de la reforma es bastante simple:
el Estado tendrá que ordenar sus cuentas sin contar con el Banco Central como financista.
Estimación heurística del original del medio (muletillas, variación sintáctica, especificidad). No es prueba forense ni acusa al periodista.
Señales de sesgo en esta pieza
Misma metodología que en coberturas de terceros: las 7 categorías se evalúan sobre el título y el cuerpo de esta pieza de Fundado. No es una medición ideológica del medio: es trazabilidad de señales ancladas en el texto.
Generalización
Afirmación que trata un caso como regla universal (sujeto colectivo + predicado actitudinal: «todos los argentinos apoyan…»). No marca formulaciones administrativas («todos los usuarios que cumplan requisitos»).
Qué significa nivel 1/5
Leve: señal puntual que no cambia de forma sustancial la interpretación del hecho.
Frase del original
«siempre»
Por qué se marcó en esta pieza
Señal de generalización en el titular: aparece «siempre». Generalización absoluta sin matiz ni dato: presenta un caso como si fuera la regla universal. Señal leve: no basta sola para severidad moderada. Fragmento: «…forma del BCRA: el proyecto que busca cortar para siempre el financiamiento monetario del Estado». (Nivel 1/5 — señales en esta pieza, no el medio entero.)
No mide la objetividad del medio completo: solo señales en el texto de esta noticia.