Cuánto caería la presión fiscal en 2026 y por qué se complica hoy bajar más impuestos

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Artículo original · El Cronista
Origen del artículo: ArgentinaIdioma original: español
Resumen objetivo
“No hay baja de impuestos posible sin superávit fiscal sostenido”, sostuvo el presidente Javier Milei durante el discurso que pronunció días atrás, en el predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA), ante empresarios del sector agropecuario que mantienen su reclamo por la eliminación total de las retenciones.
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“No hay baja de impuestos posible sin superávit fiscal sostenido”, sostuvo el presidente Javier Milei durante el discurso que pronunció días atrás, en el predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA), ante empresarios del sector agropecuario que mantienen su reclamo por la eliminación total de las retenciones. En reiteradas ocasiones, el Gobierno dejó en claro que, en la medida en que el orden de las cuentas públicas lo permitiera, avanzaría con la reducción o eliminación de tributos, con el objetivo de aliviar la carga fiscal que pesa sobre el sector privado. La actual administración adoptó diferentes medidas a lo largo de estos casi tres años de gestión vinculadas a la baja de los Derechos de Exportación (DEX), a la eliminación del impuesto PAÍS y de otros gravámenes, como los impuestos internos coparticipados. En total, se registran seis impuestos que fueron eliminados durante la gestión de Milei. Motosierra. El gasto volvió a caer y julio vuelve al superávit fiscal: dónde se ajustó abre en nueva pestaña Respecto de 2025, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) proyecta una nueva caída de la presión tributaria efectiva nacional, que pasaría de 21,5% a 20,8% del PBI. “Se transformaría en el nivel más bajo desde 2006”, señalaron. En ese año, el IARAF registró que la presión fiscal a nivel nacional fue del 20,8% del PBI. La reducción de la carga asociada a las retenciones agropecuarias para el trigo y la cebada, que rige desde junio de este año, la eliminación de los tributos vinculados al consumo —vehículos automotores, objetos suntuarios, seguros y servicios de telefonía celular, entre otros— y la restitución de los certificados de exclusión de la percepción aduanera de IVA son algunas de las medidas que incidirán en esta nueva caída de la presión tributaria nacional. Según detalló la organización que dirige Nadin Argañaraz, el IVA explicaría la mayor contracción, con una caída de 0,43 puntos porcentuales del PBI, seguida por los derechos de exportación (-0,19), los aportes y contribuciones a la Seguridad Social (-0,15), los derechos de importación y la tasa estadística (-0,10), los impuestos internos (-0,08) y el impuesto a los débitos y créditos bancarios (-0,03). La suma de las reducciones sería de 0,98 puntos porcentuales del PBI. En contraste, Bienes Personales aportaría una suba de 0,02 puntos porcentuales, mientras que el impuesto a los combustibles registraría un incremento de 0,07 puntos porcentuales y el impuesto a las Ganancias, uno de 0,11 puntos porcentuales. Estos recursos sumarían 0,2 puntos porcentuales del PBI. “Todos los cambios de recaudación totalizan una pérdida neta de 0,8 puntos porcentuales del PBI entre esos años”, precisaron. El margen para profundizar la baja de impuestos enfrenta una serie de limitaciones vinculadas, principalmente, a la necesidad de sostener el equilibrio fiscal. En el acumulado de los primeros siete meses del año, la recaudación tributaria habría caído un 4,3% real interanual. Este escenario pone bajo presión el ancla fiscal. Sin embargo, el Gobierno reiteró que su prioridad será mantener el orden de las cuentas públicas, aun cuando ello requiera mayores esfuerzos para sostenerlo. De hecho, en julio se aplicó un ajuste del gasto efectivamente pagado del 2,5%, lo que permitió el retorno al superávit. “El superávit primario de acá en adelante dependerá de cuánto del gasto se pueda efectivamente seguir ajustando y, sobre todo, de que la actividad repunte y traslade esa mej
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